Alimentación, cambio climático y cáncer

“¿Sabías que los alimentos más asociados a la aparición de diversos tipos de cáncer están relacionados con las causas del cambio climático?”

El cambio climático es la consecuencia de un aumento constante de la temperatura de la tierra. Este aumento de temperatura es el resultado de la acumulación en la atmósfera de los denominados gases de efecto invernadero. Al acumularse, estos gases impiden o dificultan que los rayos solares que rebotan en la superficie de la tierra vuelvan al espacio.

Los 3 principales gases de efecto invernadero son (1):

  • el dióxido de carbono (CO2), que representa más del 60 % de los gases de efecto invernadero, y proviene de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). Esos combustibles se utilizan principalmente para alimentar motores o generar electricidad.
  • el metano (CH4), que se produce durante la fermentación entérica (proceso que tiene lugar en el aparato digestivo de los animales rumiantes) y la fermentación del estiércol de la ganadería.
  • el óxido nitroso (N2O), que se origina por el uso de fertilizantes nitrogenados y por las purinas (principalmente por las orinas de los porcinos).

Los bosques absorben parte del CO2, pero, cuando se talan o se incendian (como en los incendios de la Amazonia) para destinar la tierra a la ganadería se libera el CO2 a la atmósfera. Otra parte del CO2 es absorbida por el permafrost (capa del suelo permanentemente congelada en las regiones periglaciares). Su deshielo, producido por el cambio climático, aumenta enormemente la concentración de CO2 en la atmósfera.

¿Qué relación tiene la producción de alimentos con el cambio climático?

La agricultura (con la producción de CH4 y N2O, y la tala de bosques) genera más de un 30 % de los gases de efecto invernadero y de este aporte de la agricultura,  un 80 % proviene  de la ganadería. La ganadería representa globalmente algo más de un 20 % del total de la producción global de gases de efecto invernadero (2). Se estima que la producción, transporte  y el consumo de alimentos representa un 37% del total global de emisiones a nivel mundial, incluyendo los alimentos que se tiran y la energía necesaria para cocinarlos.

Un recién estudio de los gases de efecto invernadero generados por la producción y el transporte de los alimentos consumidos habitualmente por la población española, basado en los 40.000 individuos que forman parte de la cohorte EPIC en España, muestra que un 40% proviene del consumo de carne roja (bovino, ovino y porcino) y embutidos, y un 20% del consumo de productos lácteos (3). Por el contrario, menos del 15% de los gases de efecto invernadero se origina en los alimentos de origen vegetal (frutas, hortalizas, legumbres y cereales).

“Este estudio muestra que una dieta basada en alimentos de origen vegetal, genera mucho menos gases de efecto invernadero que una dieta basada en alimentos de origen animal.”

¿Cuál es la relación de estos alimentos con el cáncer?

Numerosos estudios han evaluado la relación entre patrones de dieta y riesgo de cáncer. Esos estudios han mostrado que:

  • un consumo elevado de carnes rojas y embutidos aumenta el riesgo de tener un cáncer de colon y recto y probablemente el riesgo de cáncer de páncreas, estómago y esófago.
  • un alto consumo de hortalizas reduce el riesgo de tener un cáncer de colon y recto y probablemente de cavidad oral, faringe, laringe, hígado y estómago.
  • un alto consumo de frutas reduce el riesgo de padecer un cáncer de colon y recto, y probablemente de mama, estómago, pulmón y esófago.
  • los cereales integrales protegen de padecer un cáncer de colon y recto y probablemente de mama.

Como vemos, lo que comemos está profundamente relacionado con el cáncer y con el cambio climático. Por lo tanto, podemos decir que (4):

“Lo que es bueno para el clima es bueno para la salud humana y los que es bueno para la salud humana es bueno para la salud del planeta.” 

¿Qué podemos hacer?

Si nos preguntamos qué podemos hacer por nuestra salud y por mitigar el cambio climático, la respuesta es clara: sustituir alimentos de origen animal por alimentos de origen vegetal.

En el 2020, un estudio publicado por la prestigiosa revista Science (5) aseguró que para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París (el primer acuerdo universal sobre el cambio climático), de alcanzar un aumento de la temperatura por debajo de 2ºC (y si es posible no sobrepasar 1,5ºC) para el 2050, respecto a la época preindustrial, no es suficiente con sustituir combustibles fósiles con energías renovables. También es necesario cambiar el modelo alimentario. Ser parte de este cambio alimentario está a nuestro alcance, podemos y debemos iniciarlo.

“Consumamos menos alimentos de origen animal y más de origen vegetal. En ello nos va nuestra vida y la vida del planeta.“

Referencias:

  1. Climate Change : Synthesis Report (2014). https://ippc.ch/report.
  2. Gonzalez Svatetz CA. Emergencia climática, alimentación y visa saludable. Editorial Icaria, Barcelona, 2020. (Foto abajo)
  3. Gonzalez CA, Bonet C, de Pablo M et al. Greenhouse emissions from the diet and risk of death and chronic diseases in the EPIC-Spain cohort. European Journal of Public Health 2020. 1-6. Doi: 10.1093/eurpub/ckkal67.
  4. Willet W, Rockström J, Laken B et al . Food in the Anthropocene: the Eat Lancet Commission a healthy diet from sustainable food systems. Lancet 2019; 393:447-492.Doi : 10.10176/so 140-6736(18)31788-4.
  5. Clark M, Domingo N, Colgan K et al. Global food system emissions could preclude achieving the 1,5 and 2ºC climatic change target. Science 2020, 6, 370 (6517):05-708.Doi: 10.1126/science.aba7357.

Carlos A. Gonzalez Svatetz

Catalina Bonet

Unitat de Nutrició i Cáncer.

Institut Catala d’Oncologia.

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