Cribado de cáncer de pulmón: ¿vale la pena?

El cáncer de pulmón es el más frecuente a nivel mundial. En hombres ocupa la primera posición, y en mujeres la cuarta.

Fumar es la principal causa de éste y otros tipos de cáncer.

Por ello, para prevenirlo, lo primordial es que no fumes. Si eres fumador, en esta entrada puedes encontrar cómo dejar de fumar, y cinco trucos para evitar las recaídas.

¿Qué otras opciones tenemos para su prevención?

 

Las bases del cribado de cáncer de pulmón

Debido a que los fumadores y exfumadores tienen mucho más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón que los nunca fumadores, una opción que se ha valorado es realizarles un cribado mediante pruebas de imagen.

En el año 2011 se publicaron los resultados de un estudio norteamericano, “el National Lung Screening Trial”, en el que se comparó la tomografía computarizada de baja dosis (TCBD) con la radiografía de tórax en fumadores y exfumadores para reducir la mortalidad por cáncer de pulmón. Se hicieron tres rondas de cribado anuales y en total hubo un seguimiento de casi 7 años.

Los resultados indicaron que las personas cribadas con TCBD tenían un 16% menos de mortalidad por cáncer de pulmón frente a aquellas cribadas con radiografía de tórax.

Entonces, ¿podemos recomendar este cribado en fumadores o exfumadores o existirán dudas sobre la relación beneficio-riesgo?

fumar_pulmon_cribado

Fuente: Pixabay

 

Estos resultados han ocasionado que muchas sociedades científicas norteamericanas recomienden el cribado anual del cáncer de pulmón con TCBD y que se financie este cribado en Estados Unidos.

Sin embargo, en Europa esta iniciativa no se ha extendido. El motivo es que ese estudio ha sido el único que ha encontrado unos resultados beneficiosos del cribado con TCBD, mientras que otros muchos estudios europeos (aunque con menos participantes) no han encontrado dicho beneficio.

 

Por otra parte, los inconvenientes del cribado con TCBD son considerables y muy relevantes.

  1. En primer lugar, hay un elevado porcentaje de falsos positivos (sujetos alarmados innecesariamente por una posible enfermedad que finalmente se descarta). Este porcentaje es aproximadamente el 25% en las distintas rondas de cribado, lo que es una cifra muy elevada.
  1. Por otro lado, no se observa una importante mejora en el estadiaje de los casos detectados, al contrario de lo esperado con un cribado. En torno a un 30-40% de los casos detectados con el cribado con TCBD tienen un estadio inoperable o difícilmente operable al diagnóstico, con lo que no se benefician de la detección precoz.
  1. Existe también un importante sobrediagnóstico, en torno al 18%. Es decir, se diagnostican cánceres que no amenazan la vida del paciente, pero que una vez detectados hay que extirpar, pues no se diferencian de los cánceres agresivos.
  1. Además, la TCBD no es una técnica libre de riesgos. Si bien los pacientes reciben una dosis de radiación relativamente baja, los sujetos positivos deben recibir una tomografía computarizada estándar (TAC) que implica una dosis de radiación mucho mayor. El cribado se ha propuesto en sujetos de 55 a 80 años, lo que indica que, incluso si no hubiese ningún resultado positivo, los participantes recibirían al menos 25 rondas de TCBD durante dicho cribado.

 

fumar_pulmon_cribado_cancer

Fuente: Pixabay

 

Existen otros problemas añadidos para el cribado de cáncer de pulmón con TCBD tales como su elevado coste. Su posible implantación implicaría disponer de tomógrafos dedicados exclusivamente a cribar fumadores y exfumadores. En España, sólo disponer de dichos tomógrafos, supondría unos 100 millones de euros a lo que habría que añadir el coste de personal dedicado al cribado y todos los recursos organizativos para gestionarlo.

Un aspecto muy importante es el coste efectividad. Distintos estudios han indicado que el coste efectividad del cribado con TCBD es alto, especialmente para los exfumadores, es decir, no valdría la pena teniendo en cuenta aspectos económicos. Sin embargo, el coste de una tomografía computarizada es de aproximadamente 200-300 euros, mientras que el coste de un tratamiento para dejar de fumar tiene un precio similar.

Parece mucho más razonable financiar un tratamiento antitabaco, que además de reducir el riesgo de cáncer de pulmón, contribuirá a reducir el riesgo de otros tipos de cánceres, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias, que financiar una intervención sanitaria que puede generar iatrogenia (daños innecesarios) y que va sólo dirigida a la prevención específica de una enfermedad (en este caso el cáncer de pulmón).

 

Comparación de los distintos tipos de cribado del cáncer

Es casi inevitable comparar el cribado de cáncer de pulmón con otros cribados de cáncer como el de cáncer de mama, el de cáncer colorrectal, o el de cáncer de cuello de útero. Estos cribados son más baratos que el cribado de cáncer de pulmón con TCBD y su efectividad ha sido ampliamente demostrada.

Además, estos tipos de cribado no generan la incertidumbre causada por el cribado de cáncer de pulmón. Esta incertidumbre se debe sobre todo a que la TCBD detecta nódulos menores de un centímetro que deben ser seguidos radiológicamente hasta confirmar o descartar la enfermedad (recordemos que en torno a un 25% de los sujetos cribados van a dar un resultado positivo). Dependiendo del tamaño del nódulo detectado, se debe hacer otro TAC a los tres, 6 o 12 meses para descartar o confirmar su crecimiento, mientras que en los otros cribados del cáncer, en general, la aparición de un resultado positivo es seguida de una confirmación diagnóstica (o del descarte de la enfermedad) en cuestión de días.

 

Conclusiones

Todas estas limitaciones hacen que en Europa y en España, el cribado de cáncer de pulmón con TCBD no se haya implantado, pues los perjuicios parecen superar a los beneficios del cribado con la evidencia que disponemos actualmente.

 

Alberto Ruano Raviña

Medicina Preventiva y Salud Pública.

Universidad de Santiago de Compostela.