Lo que debes saber sobre el VPH y la prevención del cáncer anal
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Cuando hablamos del virus del papiloma humano (VPH), muchas personas piensan en el cáncer de cuello uterino. Sin embargo, este virus también puede estar implicado en otros tumores, como algunos cánceres de vulva, vagina, pene, garganta y ano.
El cáncer anal es poco frecuente, pero el número de casos diagnosticados ha aumentado en las últimas décadas. Hablar de él con naturalidad y sin estigmas es importante porque hoy conocemos mejor sus causas y sabemos que existen medidas eficaces para prevenirlo.

¿Qué es el cáncer anal y qué papel tiene el VPH?
El cáncer anal se desarrolla en el canal anal, la parte final del intestino. En la mayoría de los casos está relacionado con una infección persistente por determinados tipos de VPH, especialmente el VPH16, responsable de la mayor parte de los cánceres anales asociados a VPH.
La infección por VPH es muy frecuente. De hecho, la mayoría de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con el virus en algún momento de su vida. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el organismo elimina la infección de forma natural.
Solo una pequeña proporción de las infecciones persiste durante años. Cuando esto ocurre, pueden aparecer cambios en las células del ano conocidos como lesiones precancerosas o displasia anal. Estas lesiones no son un cáncer, pero algunas pueden evolucionar con el tiempo si no se detectan o tratan adecuadamente.

¿Quién tiene más riesgo de desarrollar un cáncer anal?
Aunque el cáncer anal puede afectar tanto a hombres como a mujeres, aproximadamente dos de cada tres casos se diagnostican en mujeres.
No obstante, el riesgo no es el mismo para todas las personas. Algunos grupos presentan un riesgo mucho más elevado, como, por ejemplo:
- Personas que viven con el VIH.
- Hombres que tienen sexo con hombres.
- Personas inmunodeprimidas, como receptores de trasplantes o personas que reciben determinados tratamientos inmunosupresores.
- Personas con antecedentes de lesiones o cánceres relacionados con el VPH en el cuello uterino, la vulva, la vagina, el pene o el ano.
- Personas con antecedentes de verrugas anales o infección persistente por VPH de alto riesgo.
También existen factores que favorecen que la infección por el VPH persista. Entre ellos destaca el tabaco, que dificulta la eliminación natural del virus y aumenta el riesgo de desarrollar lesiones relacionadas con la infección.
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¿Cómo puede prevenirse?
La prevención del cáncer anal combina varias estrategias:
- Vacunación frente al VPH
La vacuna es una de las herramientas más eficaces para prevenir las infecciones por los tipos de VPH responsables de la mayoría de los cánceres relacionados con este virus.
Ofrece la máxima protección cuando se administra antes del inicio de las relaciones sexuales, pero también puede estar indicada en algunas personas adultas.
- Mantener prácticas sexuales más seguras
El uso del preservativo ayuda a reducir el riesgo de transmisión del VPH y de otras infecciones de transmisión sexual, aunque no elimina completamente el riesgo porque el virus también puede transmitirse por contacto piel con piel.
- No fumar
Dejar de fumar reduce el riesgo de muchos tipos de cáncer y ayuda al organismo a controlar mejor las infecciones por VPH.
- Vigilancia en personas con mayor riesgo
Actualmente no se recomienda realizar cribado de cáncer anal a toda la población. Sin embargo, algunas personas con mayor riesgo pueden beneficiarse de programas específicos de seguimiento mediante pruebas como la citología anal, la detección de VPH o exploraciones especializadas para identificar lesiones antes de que evolucionen a cáncer.
- Consultar ante síntomas persistentes
Es recomendable consultar con un profesional sanitario si aparecen síntomas como:
- Sangrado anal persistente.
- Dolor o molestias continuadas.
- Picor que no mejora.
- Aparición de un bulto en la zona anal.
- Cambios persistentes en el ritmo intestinal.
En la mayoría de los casos estos síntomas tienen causas benignas, pero conviene valorarlos cuando persisten.
Lo más importante para recordar
- La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen de forma espontánea.
- El VPH16 es el tipo más frecuentemente relacionado con el cáncer anal.
- La vacunación frente al VPH es una herramienta preventiva muy eficaz.
- Dejar de fumar ayuda a reducir el riesgo de lesiones relacionadas con el VPH.
- Algunas personas con mayor riesgo pueden beneficiarse de programas de seguimiento específicos.
- Consultar ante síntomas persistentes favorece una detección más precoz.
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Un mensaje final
El cáncer anal es poco frecuente, pero sabemos que gran parte de los casos están relacionados con una infección persistente por VPH y que muchas de las lesiones que lo preceden pueden identificarse antes de que evolucionen. La combinación de vacunación, hábitos saludables y seguimiento adecuado en las personas con mayor riesgo puede ayudar a reducir la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
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Institut Clínic de Ginecología, Obstetricia y Neonatología
Hospital Clínic, Universidad de Barcelona
Departamento de Enfermedades Infecciosas
Hospital Universitario Vall d’Hebron, Vall d’Hebron Research Institute



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