En esta entrada metodológica explicamos uno de los campos de investigación en epidemiología para identificar factores de riesgo de cáncer.

El cáncer es una enfermedad cuyo componente genético raramente es heredado de nuestros progenitores. Mayoritariamente, son las exposiciones ambientales las que producen las mutaciones.

Sin embargo, tenemos la oportunidad de analizar las mutaciones heredadas para identificar factores que predisponen al cáncer. Una vez identificados, los factores de riesgo se pueden modificar para disminuir el riesgo a sufrir un cáncer.

Lo clásico: el ensayo clínico aleatorizado

Muchos de los factores de riesgo para enfermedades se encuentran correlacionados. Por ejemplo, la obesidad, el tabaquismo, sedentarismo, o ciertos hábitos dietéticos se relacionan con desequilibrios metabólicos (hipertensión, lípidos altos, diabetes). Y estos a su vez se encuentran presentes en personas con cáncer.

¿Todos estos parámetros contribuyen a la aparición de un cáncer? No todos, por este motivo es importante discernir qué factores tienen una relación causa-efecto y cuáles se encuentran meramente correlacionados.

Uno de los procedimientos científicos más fiable para determinar causa-efecto es el ensayo clínico aleatorizado. En estos ensayos, un grupo de personas es distribuido en dos grupos aleatorios de forma que sean comparables. A un grupo se aplica una intervención (por ejemplo un fármaco o una intervención dietética) mientras que el otro grupo es el control. Si después de un tiempo determinado se observan diferencias en la aparición de una enfermedad como el cáncer entre los dos grupos, se puede establecer un efecto de esa intervención sobre la enfermedad.

Esta metodología es muy fiable, sin embargo:

* Es compleja logísticamente (requiere seguimiento de los individuos).

* Es costosa.

* Requiere de largos periodos de tiempo.

 

Lo novedoso: la aleatorización Mendeliana

Una metodología de análisis en epidemiología que ha adquirido relevancia estos últimos años es la “aleatorización Mendeliana”. Esta técnica equipara la predisposición genética a factores de riesgo con las intervenciones médicas. Usando como ejemplo la hipertensión, en lugar de agrupar a los individuos para que tomen un hipertensivo o no, se agrupa a los individuos según si presentan mayor o menor predisposición genética a la hipertensión. Si la hipertensión contribuye a la aparición de un cáncer, el grupo con mayor predisposición genética, y como consecuencia mayor presión sanguínea, debería presentar más individuos con cáncer.

Beneficios:
*Se evita analizar parámetros correlacionados: la genética de la hipertensión es independiente a la genética del colesterol.

*Logística simple: sólo se necesita recoger una muestra de sangre de los pacientes y de los controles.

*No es necesario tener medidas de los factores de riesgo (hipertensión o colesterol). Esto permite utilizar todas las muestras disponibles.

*Genera resultados rápidos y no es necesario hacer un seguimiento a los participantes.

mendelian randomization

Recientemente se ha publicado en la revista científica “PLoS Medicine” un estudio utilizando esta metodología de “aleatorización Mendeliana”. El objetivo de los autores es evidenciar qué factores metabólicos (obesidad, hipertensión, etc) tienen una posible relación causa-efecto con el cáncer de riñón. ¿Cómo lo hicieron? Identificando variaciones genéticas conocidas por asociarse a distintos parámetros metabólicos. Analizaron una muestra de más de 10,000 casos de cáncer y 20,000 controles sanos. Estos individuos se agruparon según si presentaban mayor o menor predisposición genética a los parámetros metabólicos. Y observaron la distribución de casos y controles en estos grupos. Así, gracias a esta metodología, los autores encontraron que la obesidad y valores elevados de presión sanguínea diastólica y de insulina se encuentran asociados a cáncer de riñón, y descartaron alguna contribución de los lípidos al riesgo de cáncer. Este artículo científico puede encontrarse aquí. Esta metodología no pretende sustituir la metodología clásica, simplemente, evidenciar qué factores de riesgo merecen una investigación más exhaustiva.

En resumen, la genética heredada raramente se encuentra directamente asociada a cáncer. Sin embargo, se puede utilizar la predisposición genética a parámetros metabólicos o a los hábitos de salud para discernir cuáles presentan una posible relación causa-efecto con el cáncer. Esto permite enfocar los esfuerzos de los investigadores sobre estos factores de riesgo y ahorrar tiempo y recursos. La identificación de factores causales de enfermedades como el cáncer permite generar estrategias de prevención para disminuir la carga de éstos factores de riesgo en la población y evitar la aparición de estas enfermedades.

ROBERT CARRERAS TORRES

Unidad de Biomarcadores y Susceptibilidad

Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (IDIBELL)

Institut Català d’Oncologia

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