El tabaco es la mayor causa de cáncer, como ya te explicamos en esta entrada.

En los últimos años, el interés y popularidad por los cigarrillos electrónicos ha aumentado en todo el mundo. Además, estos dispositivos se han comercializado y publicitado como una herramienta inocua para dejar de fumar sin evidencias científicas que lo apoyasen. Los primeros cigarrillos electrónicos aparecieron en el 2007 y sólo se podían adquirir por Internet. Como ejemplo, en España comenzó a aumentar su popularidad en el 2013 con la proliferación de las tiendas especializadas en las ciudades. Actualmente, alrededor del 7% de la población adulta Europea y Estadounidense (23 millones de Europeos y 18 millones de estadounidenses) han utilizado en alguna ocasión estos dispositivos.

Riesgos de los cigarrillos electrónicos

 

El debate en las revistas especializadas y en los medios de comunicación ha aumentado de manera rápida y exponencialmente.  Sin embargo, los riesgos del cigarrillo electrónico  a medio y largo plazo todavía  son desconocidos.

Desde que se introdujeron en el mercado convencional se ha creado una polarización entre los investigadores y la sociedad sobre sus riesgos y beneficios:

 

  • Algunos investigadores y ciudadanos (en particular los fumadores, usuarios, y empresarios con intereses económicos en los cigarrillos electrónicos), los defienden como una herramienta para dejar de fumar o reducir el consumo de tabaco, incluso se sugieren como una posibilidad de reducción del daño para los fumadores.

 

  • Sin embargo, la mayoría de investigadores y activistas del control del tabaquismo muestran el cigarrillo electrónico como una vía para volver a normalizar el consumo de tabaco en los centros de trabajo y lugares públicos, además de crear nuevos adictos a la nicotina, especialmente entre la población más joven, fomentando un uso conjunto con otros productos del tabaco (cigarrillos convencionales, de liar, puros, puritos, etc.).

 

 

Los cigarrillos electrónicos, ¿se deberían prohibir o regular?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un informe que recomienda la regulación en todo el mundo de los cigarrillos electrónicos de la misma manera que el tabaco convencional.

El informe, entre otras medidas, recomienda la prohibición de los cigarrillos electrónicos en los espacios públicos y centros de trabajo, venta a menores y la regulación de su publicidad.

 

¿Por qué?

 

El uso de estos dispositivos en los lugares donde está prohibido fumar puede causar confusión debido a la similitud con los cigarrillos tradicionales. Así mismo, puede comprometer la situación de acabar con el consumo de tabaco en el interior de los centros de trabajos y espacios públicos que se había conseguido en la última década.

En este sentido, la principal motivación para la regulación del uso de los cigarrillos electrónicos en los espacios cerrados es evitar la re-normalización del consumo de tabaco en los lugares actualmente prohibidos. Además, recientes estudios científicos han mostrado que la motivación más importante de los usuarios de los cigarrillos electrónicos es dejar de fumar tabaco convencional o reducir el número de cigarrillos fumados, no el uso de estos dispositivos en aquellos lugares donde está prohibido fumar.

Un estudio realizado a usuarios de cigarrillos electrónicos mostró que las principales razones del uso de estos dispositivos fueron la percepción de que son menos nocivos que el tabaco (84%) y el deseo de dejar de fumar o evitar recaídas (77%); mientras que sólo el 34% declaró utilizarlo en los lugares dónde no se permite fumar.

Por ello, la regulación de los cigarrillos electrónicos en el interior de los espacios públicos y centros de trabajo no estaría contrapuesta con la real motivación de sus usuarios para utilizar estos dispositivos.

¿Qué pasa con los menores de edad y con la publicidad en los medios de comunicación?

 

El principal objetivo de la regulación de la venta de cigarrillos electrónicos a menores de edad es evitar crear una nueva puerta de entrada a la adicción a la nicotina y otros productos del tabaco entre los jóvenes.

La mayor parte de los usuarios de los cigarrillos electrónicos (sobre un 75%)  son personas fumadoras o exfumadores, los cuales parecen que son el verdadero interés comercial de los vendedores y productores de los cigarrillos electrónicos.

Sin embargo, el acceso libre a los cigarrillos electrónicos puede aumentar la experimentación con estos dispositivos por parte de los menores de edad, incluso entre los nunca fumadores.

Por último, en la actualidad los principales mensajes sesgados publicitarios para captar clientes utilizados por las diferentes marcas de cigarrillos electrónicos son: la utilidad de estos dispositivos para dejar de fumar y la menor nocividad en comparación con los cigarrillos convencionales.

Sin embargo, los estudios sobre la efectividad de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar, así como los de seguridad y toxicidad todavía son escasos, y muestran una alta variabilidad entre y dentro de las diferentes marcas, mostrando en ocasiones un control de calidad insuficiente.

Por todo ello, la regulación de los cigarrillos electrónicos en los espacios públicos, venta a menores y la publicidad en los medios de comunicación debería ser una prioridad para las autoridades sanitarias.

Además, los mensajes publicitarios sobre los cigarrillos electrónicos en los medios de comunicación puede crear un erróneo “imaginario colectivo” en la población general similar al que se creó con el consumo de tabaco convencional a mediados del siglo pasado. Es decir, los mensajes publicitarios sobre los cigarrillos electrónicos en los medios de comunicación hacen recordar los mensajes erróneos que tuvo el cigarrillo convencional por mucho tiempo, hasta que finalmente se supieron sus efectos negativos: ahora se sabe fehacientemente que el tabaco es la causa principal de muerte por cáncer en el mundo.

 

 

 

Jose M Martínez-Sánchez

Unidad de Control del Tabaquismo

Institut Català d’Oncologia

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