Como vimos en esta entrada, el cáncer puede tener un origen infeccioso (y por tanto, transmisible). En la actualidad, hay 11 microorganismos reconocidos como agentes carcinógenos (producen cáncer), principalmente virus, pero hay también algunos parásitos y una bacteria: Helicobacter pylori (H. pylori).

H. pylori ocupa un lugar muy importante en la etiología del cáncer, siendo el principal factor de riesgo conocido para el cáncer gástrico. Dicha bacteria está además implicada en aproximadamente el 80-90% de las úlceras duodenales y gástricas.

 

¿Cómo se transmite la infección por Helicobacter pylori?

Actualmente sabemos que más del 50% población mundial está infectada por H. pylori.

Aunque no se conocen con claridad sus mecanismos de transmisión, sabemos que se transmite por contacto entre personas, especialmente en la familia. Por ello, en muchos casos la infección se adquiere en la infancia o en la adolescencia, y puede persistir durante toda la vida si no hay tratamiento.

 

Infección por Helicobacter pylori: enfermedades asociadas

H. pylori es una bacteria que se ha adaptado a vivir en el estómago. De hecho, una vez que una persona es colonizada por esta bacteria, la infección se suele hacer crónica, y producir una inflamación crónica de la mucosa gástrica.

En la mayoría de las personas infectadas (incluso en más del 80% de los casos), esta inflamación de la mucosa o gastritis no produce ningún síntoma. En un porcentaje pequeño, en torno al 10-15% de los sujetos infectados, la gastritis sí produce síntomas, y en un porcentaje aún más pequeño, que se estima que en un 1% de las personas infectadas, se puede desarrollar, después de muchos años, un cáncer de estómago.

 

Foto de James Palinsad modificada (https://www.flickr.com/photos/99329675@N02/11064976153)

 

¿Por qué unos individuos enferman y otros no?

Todavía no se conocen bien las causas por las que sólo un pequeño porcentaje de todos los individuos que presentan una infección crónica por H. pylori desarrollan finalmente un cáncer tras un largo periodo de latencia (tiempo entre el momento de la infección y la aparición de la enfermedad).

Los estudios realizados hasta el momento sí han puesto de manifiesto que existen distintos factores que modifican el riesgo de desarrollar un cáncer en el estómago, entre los que encontramos:

  • Factores bacterianos (diferencias en la agresividad de las distintas cepas o tipos de bacterias)
  • Exposiciones ambientales (tabaco, dieta, exposiciones ocupacionales, entre otros)
  • Características propias del huésped (susceptibilidad genética)

También sabemos que algunas personas son más susceptibles a desarrollar un cáncer gástrico que otras, lo que se ha averiguado a partir de estudios en familias con mayor riesgo de cáncer gástrico. Se piensa que hay factores genéticos que influyen en tener mayor o menor susceptibilidad o predisposición a que la infección por H. pylori acabe provocando un cáncer.

 

Posibilidades de prevención

La infección por H. pylori no puede ser prevenida, pero sí puede ser tratada.

Si tienes síntomas como:

  • Dolor abdominal recurrente,
  • distención abdominal frecuente (molestias de llenura con gases casi a diario, barriga hinchada),
  • náuseas persistentes,
  • ardor en la boca del estómago con mucha frecuencia,
  • aliento con mal olor (que persiste a pesar de tener una buena higiene dental)

Puedes acudir a tu médico de referencia, y él/ella valorará la posibilidad de hacerte unas pruebas para diagnosticar la infección, entre las más usadas están la prueba del aliento, y la endoscopía.

El tratamiento de la infección por H. pylori se hace con una combinación de medicamentos (incluyendo antibióticos).

 

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Fuente: https://pixabay.com/

 

Entonces… ¿Cómo puedo evitar el cáncer de estómago por H. pylori?

  • Si tienes molestias persistentes en el abdomen, deberías acudir a tu médico para que evalúe si tienes alguna enfermedad relacionada con la infección por H. pylori (por ejemplo gastritis, úlceras, lesiones precancerosas o cáncer de estómago) y tratar la infección en su caso.

 

  • Recuerda que la transmisión de la infección por H. pylori es por contacto, por lo cual una buena higiene de manos y limpieza al manipular alimentos son importantes medidas a adoptar en la educación de los pequeños y grandes.

 

  • Algunos hábitos saludables generales pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de estómago. Evita el consumo de tabaco, la obesidad y lleva una alimentación con poca carne roja, evitando la carne procesada. Come con poca sal y pocos alimentos ahumados o en salazón, y come con mucha frecuencia frutas y verduras.

 

Nuria Aragonés

Instituto de Salud Carlos III

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