Bebidas alcohólicas y cáncer: una verdad que debemos conocer
Consumir bebidas alcohólicas forma parte de muchas costumbres sociales, como celebraciones, comidas y encuentros. Sin embargo, la evidencia científica es clara y contundente:
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Todas las bebidas alcohólicas – vino, cerveza o licores sin excepción – pueden causar cáncer.
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No existe un nivel de consumo seguro para el cáncer.

Desde 1988 la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud OMS, clasifica las bebidas alcohólicas como carcinógenos del “grupo 1”. Esto significa que existe amplia evidencia indicando que el consumo de bebidas alcohólicas puede causar varios tipos de cáncer en humanos.
Más recientemente, en octubre de 2025, la IARC-OMS publicó un nuevo informe en el que señala al alcohol como una de las principales causas prevenibles de cáncer a nivel mundial.
¿Qué tipos de cáncer provoca el consumo de bebidas alcohólicas?
El consumo de bebidas alcohólicas puede causar 7 tipos de cáncer:
- cáncer en la cavidad oral,
- cáncer de la garganta (faringe),
- cáncer de laringe,
- cáncer de esófago,
- cáncer de colon y recto,
- cáncer de hígado
- y cáncer de mama en mujeres.

https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/alcohol/hoja-informativa-alcohol
¿Alcohol, etanol, alcohol etílico y bebidas alcohólicas son lo mismo?
No exactamente, aunque están estrechamente relacionados.
Alcohol: es un nombre genérico para una gran familia de sustancias químicas (como el metanol, propanol o butanol). Lo importante es que no todos los tipos de alcohol son aptos para el consumo humano; muchos son tóxicos o incluso mortales.
Etanol y alcohol etílico: Son dos términos para definir el mismo compuesto, que es el tipo de alcohol que se puede beber.
Bebidas alcohólicas: Son los líquidos que contienen etanol, como vino, cerveza, licor, ron, vodka, etc. Por lo tanto, tomar bebidas alcohólicas significa introducir etanol en nuestro cuerpo.
¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando consumimos bebidas alcohólicas?
Cuando tomamos bebidas alcohólicas, nuestro cuerpo transforma el etanol de esas bebidas en acetaldehído, una sustancia que también puede causar cáncer. Tanto el etanol como el acetaldehído son tóxicos y pueden dañar el ADN y las proteínas de nuestras células, aumentando la probabilidad de que aparezcan mutaciones que pueden derivar en cáncer.
Además:
- El metabolismo del etanol produce también especies reactivas de oxígeno. Esas moléculas altamente inestables pueden dañar otras moléculas de las células como los lípidos (grasas), las proteínas o el ADN, mediante un proceso llamado oxidación.
- El etanol puede aumentar los niveles de estrógeno en sangre, una hormona sexual, qué en exceso, se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de mama y otros cánceres hormonales.
- El etanol irrita y daña las mucosas de la boca, la garganta o el esófago, lo que luego facilita la absorción de otras sustancias cancerígenas. Por esa razón, la combinación de tabaco y etanol es especialmente peligrosa.
“Ser fumador y consumir bebidas alcohólicas aumenta mucho el riesgo de desarrollar cáncer de boca, de garganta y de esófago, mucho más que hacer solo una de las dos cosas.”
En resumen: no importa qué tipo de bebida alcohólica consumas. Tanto el etanol presente en las bebidas alcohólicas, como el acetaldehído que se forma en tu cuerpo al consumir esas bebidas, son sustancias que pueden causar cáncer. Reducir o evitar el consumo de bebidas alcohólicas protege tu salud.
El consumo de bebidas alcohólicas: un problema mundial, y creciente
En las últimas dos décadas, el consumo de bebidas alcohólicas ha aumentado en muchas regiones del mundo. Actualmente, Europa registra los niveles más altos de consumo, pero, muchas personas desconocen que consumir bebidas alcohólicas puede causar cáncer.
En 2020, el consumo de bebidas alcohólicas fue responsable de 741.000 nuevos casos de cáncer en el mundo, es decir, 1 de cada 25 casos.
La mayoría se dieron en hombres y en países de Europa y Asia, aunque el problema está creciendo también en América Latina.
Durante años, la industria ha promovido la idea de que el consumo moderado es seguro. Sin embargo, la evidencia científica demuestra lo contrario: incluso pequeñas cantidades de etanol aumentan el riesgo de padecer cáncer.
En 2020, el consumo de tan solo una copa al día fue responsable de más de 100.000 casos de cáncer.
Reducir o dejar de tomar bebidas alcohólicas hace la diferencia
La buena noticia es que reducir o evitar el consumo de bebidas alcohólicas disminuye el riesgo de cáncer, especialmente de boca y esófago. Los estudios muestran que el beneficio aumenta con el tiempo: cuanto más tiempo sin beber, menor riesgo.
Nunca es tarde para cuidar nuestra salud.
Un cambio cultural imprescindible
La IARC-OMS destaca que todos podemos ayudar a cambiar la idea de que “beber es normal” o “inofensivo”. Cambiar esta percepción es un reto, pero también una oportunidad para proteger la salud y reducir el riesgo de cáncer. Para lograr este objetivo, la implicación conjunta de los siguientes actores es fundamental:
- Gobiernos
Las políticas públicas de salud pueden proteger nuestra salud mediante:
- Etiquetas en las bebidas que adviertan sobre los riesgos del alcohol.
- Regular la publicidad que asocia el consumo de bebidas alcohólicas con éxito, juventud o deporte.
- Impuestos selectivos y políticas de precios, que han demostrado reducir el consumo.
- Profesionales de la salud
El personal sanitario puede ayudarnos a prevenir problemas de alcohol al:
- Informar de forma clara y directa sobre los riesgos del consumo de bebidas alcohólicas.
- Detectar patrones de consumo de riesgo de forma temprana.
- Ofrecer apoyo e intervenciones adecuadas cuando sea necesario.
- Desmitificar el concepto de “consumo moderado beneficioso”: en lo que respecta al cáncer, no existe un nivel de consumo seguro.
- Medios de comunicación y creadores de contenido
Lo que vemos en la televisión, Internet o redes sociales influye mucho, especialmente en los jóvenes, por lo que tienen una responsabilidad ética:
- Evitar la romantización o trivialización del consumo excesivo.
- Promover alternativas de ocio saludables, trasmitiendo que la diversión y la conexión social no tienen por qué girar en torno al consumo de alcohol.
- La ciudadanía: el cambio empieza en cada persona.
- No ver el consumo de bebidas alcohólicas como algo inevitable en celebraciones, reuniones o tradiciones es fundamental para avanzar hacia una cultura más saludable.
El objetivo es crear entornos donde reducir o no beber sea la norma y no la excepción a justificar. Para ello, es importante desarrollar resiliencia frente a la presión social, especialmente en contextos donde beber se presenta como algo “normal”.
Noémie Travier & Laura Esquius
Referencias
- https://www.iarc.who.int/wp-content/uploads/2025/10/IARC_Evidence_Summary_Brief_6.pdf
- https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/alcohol/campannas/2024/redefinir_Alcohol_EuropamasSana.htm
- https://www.wcrf.org/wp-content/uploads/2025/03/PPA-Alcohol-Statement_Spanish.pdf
- https://juntscontraelcancer.cat/es/la-iarc-publica-la-5-a-edicion-del-codigo-europeo-contra-el-cancer/


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