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¿Es el cáncer una enfermedad genética?

En esta entrada clarificaremos la relación entre las exposiciones ambientales y las mutaciones genéticas observadas en el cáncer, y la diferencia entre las mutaciones genéticas generadas por factores ambientales y las heredadas de nuestros progenitores.

 

El cáncer es una enfermedad multifactorial debida a la combinación de factores ambientales y “daños” en los genes que hacen que una célula se salte los mecanismos de regulación del crecimiento y división celular, y prolifere descontroladamente. En esta entrada ya hablamos brevemente sobre el cáncer hereditario con el ejemplo de Angelina Jolie. Esta vez podemos utilizar el ejemplo del cantante Pau Donés para hablar del cáncer cuyo origen genético no es hereditario.

En el 2017 se publicó un documental titulado “Jarabe contra el cáncer” donde el cantante Pau Donés explicaba su proceso de tratamiento de un cáncer de colon, con el objetivo de desestigmatizar el cáncer. En el documental, Pau Donés nos explica que “tiene un oncogen llamado BRAF, que se encuentra presente en el 5-8% de los pacientes con cáncer de colon”, pero no da información de cómo ha aparecido este oncogen y da a entender que es algo malo a eliminar.

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Foto: Laura Costas

 

¿Qué distingue una variación genética de origen hereditario o no hereditario?

Cada individuo posee una secuencia genética única, presente en todas las células del cuerpo, debido a variaciones (mutaciones) que se han producido y transmitido a lo largo de las generaciones. Si quieres profundizar sobre la secuencia genética y la variación que encontramos en ella, lee este anexo.

Esta variación genética que se encuentra en todas y cada una de las células de nuestro cuerpo es la que llamamos variación genética germinal, debido a que ya se encontraba presente en una de las células germinales (óvulo o espermatozoide) de las que provienen el resto de células de nuestro cuerpo. Todas las células del cuerpo pueden sufrir mutaciones, pero sólo aquellas producidas en el óvulo o espermatozoide pueden ser transmitidas a la generación siguiente y conservadas en la población.

Las mutaciones ocurridas en células somáticas (no germinales) son las llamadas variaciones genéticas somáticas. Existen factores externos o ambientales que hacen que las células de nuestro cuerpo acumulen una serie de mutaciones no deseables. Por ejemplo, el consumo o inhalación de tabaco y la exposición a la luz ultravioleta producen mutaciones en nuestro genoma; estas son las mutaciones somáticas. Actualmente, está en marcha un proyecto de investigación internacional (The “Mutographs of Cancer” Project) para identificar las mutaciones somáticas que producen los agentes clasificados como cancerígenos.

“Las exposiciones ambientales pueden producir mutaciones en nuestras células. La acumulación de estas anomalías genéticas irreversibles puede generar un proceso que derive en cáncer “

Aquí encontrarás un ejemplo muy claro sobre la relación entre las exposiciones ambientales y las mutaciones somáticas que pueden derivar en cáncer.

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Variaciones genéticas somáticas y cáncer

Las mutaciones germinales (y por tanto transmitidas entre generaciones) que implican un riesgo de cáncer hereditario son muy poco frecuentes en la población, siendo las responsables de alrededor el 5% de los casos de cáncer. Por ejemplo, las mutaciones heredadas en los genes BRAC1 y BRAC2 y su contribución el cáncer de mama. En esta entrada ya hablamos de cómo detectar la presencia de un riesgo genético familiar.

En cambio, hay descritas un número elevado de variaciones genéticas somáticas en muestras de cáncer. Cada nueva mutación somática solo se encuentra en una célula del organismo, localizada en un órgano. La acumulación de estas anomalías genéticas puede generar un proceso de proliferación celular alterado que derive en cáncer. Este tipo de mutaciones no se transmiten entre generaciones y solo se detectan a través de un diagnóstico molecular en una biopsia del tumor.

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Este sería el caso del cáncer de colon de Pau Donés, donde la acumulación de mutaciones somáticas, especialmente en el gen BRAF entre otros, de las células del colon contribuyó a la aparición de un cáncer de colon. El gen BRAF tiene un importante papel en el crecimiento y división celular. Su mal funcionamiento puede derivar en una proliferación celular excesiva y, con ello, un proceso canceroso. En el 80% de los melanomas o en el 5-8% de los cánceres de colon se encuentran mutaciones en este gen. Por eso está catalogado como un “oncogen”.

En resumen, podemos decir que el cáncer es raramente una enfermedad genética, entendiendo como tal el hecho de nacer con un mayor riesgo debido a una predisposición genética heredada de nuestros progenitores. Aun así, muchas de las alteraciones en los mecanismos celulares observados en los procesos cancerosos están causadas por mutaciones genéticas provocadas por factores externos o ambientales prevenibles. Describir estas mutaciones genéticas e identificar cómo modifican la funcionalidad de las células  ayuda en el diagnóstico y el diseño de terapias personalizadas para el tratamiento del cáncer.

 

ROBERT CARRERAS TORRES

Genetic Epidemiology Group

International Agency for Research on Cancer (IARC)

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