Ácido palmítico y cáncer

Recientemente se ha publicado en una de las más prestigiosas revistas científicas un trabajo realizado por científicos catalanes, que supone una excelente contribución al conocimiento sobre las células que originan las metástasis.

El proceso de desarrollo de metástasis, por el que algunas células se desprenden del tumor y se implantan en otras partes del cuerpo, es responsable de la mayoría de las muertes por cáncer. En resumen, los autores del trabajo han demostrado que la proteína CD36 es esencial para la aparición y el crecimiento de las metástasis, han desarrollado una estrategia para bloquearla y han observado que, al menos en ratones, las grasas de la dieta intervienen en la progresión del cáncer.

Los resultados de este trabajo han tenido amplia repercusión en los medios de comunicación. Curiosamente, a pesar de que el hallazgo más relevante sea el conocimiento de los mecanismos moleculares relacionados con las metástasis, el mensaje que más se ha difundido es que “las grasas de la dieta influyen en el cáncer, y específicamente destacan el papel del ácido palmítico en el desarrollo y aparición de las metástasis.

En esta entrada revisamos la relevancia y el alcance real de esta investigación, las principales características del ácido palmítico, y analizamos críticamente sus posibles efectos sobre la salud y en concreto su posible papel en la progresión del cáncer.

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Fuente: Pixabay.com

Resumen de la investigación sobre las células iniciadoras de metástasis y receptor CD36

La investigación se basó en el análisis minucioso de muestras de tejido de pacientes con cáncer oral implantadas en ratones, que posteriormente desarrollaron cánceres orales. Los principales resultados fueron los siguientes:

  • Los autores identificaron un grupo de células con gran capacidad de desarrollar metástasis.
  • Una de las principales características de estas células es que tienen gran cantidad de la proteína CD36 en su membrana. Esta proteína es un receptor que permite el paso de grasas al interior de la célula. La hipótesis de los autores es que esta grasa suministra la gran cantidad de energía que necesitan estas células.
  • Cuando se trasplantaron células con gran cantidad de CD36 a tumores que carecían de esta proteína se observó la posterior aparición de metástasis.
  • Los ratones alimentados con una dieta rica en grasas desarrollaron más metástasis y la cantidad y el tamaño de estas metástasis estaba relacionado con la cantidad de células con CD36. El mismo resultado se observó en células tumorales expuestas a ácido palmítico.
  • El tratamiento con dos anticuerpos capaces de neutralizar la proteína CD36 inhibió por completo la aparición de metástasis en ratones que aún no habían desarrollado metástasis, y redujo sustancialmente su tamaño en los ratones que ya habían desarrollado metástasis antes del tratamiento.
  • Finalmente, en datos disponibles sobre cáncer en poblaciones humanas, se ha observado que los tumores de pulmón, vejiga urinaria y mama que tienen la proteína CD36 tienen peor supervivencia.

Principales conclusiones del estudio e interpretación de los resultados

  • La abundancia de la proteína CD36 parece ser un mecanismo bastante general en la metástasis tumoral. Sin embargo, las evidencias del estudio se refieren sólo a los tumores de la cavidad oral en ratones.
  • Una línea de investigación derivada de este trabajo es el desarrollo de anticuerpos contra la proteína CD36 para la prevención o tratamiento de las metástasis. Su utilidad en pacientes con cáncer requerirá la demostración de su efecto e inocuidad en estudios específicos (ensayos clínicos).
  • El efecto perjudicial de las dietas ricas en grasas sobre las metástasis observado en ratones no puede extrapolarse directamente a poblaciones humanas. Para ello se necesitan estudios específicamente diseñados para evaluar tal efecto.

 

Ácido palmítico: principales características, fuentes y papel en la dieta

El ácido palmítico es un ácido graso saturado que debe su nombre a que es el componente principal del aceite de palma. Los ácidos grasos son los principales componentes de las grasas de la dieta y son nutrientes fundamentales para el desarrollo y crecimiento del organismo. Los ácidos grasos saturados son una importante fuente de energía del organismo, son necesarios para la absorción de las vitaminas liposolubles y forman parte de las membranas de las células.

El ácido palmítico es uno de los ácidos graso más abundante en los depósitos de grasa del organismo, representando el 20-25% del total. El ácido palmítico es también uno de los más abundantes en la dieta de los países occidentales; en España representa aproximadamente el 6% de todas las calorías que ingerimos diariamente.

Como se ha comentado el ácido palmítico es el principal componente del aceite de palma (aproximadamente el 44% del total de ácidos grasos), pero se encuentra también en muchos otros alimentos. Está presente en las carnes, tanto la carne roja como la procesada, en los lácteos, tanto en la leche como en sus derivados, especialmente en los de mayor contenido graso como la mantequilla y algunos quesos; y en general en la mayoría de alimentos que contienen grasas, incluyendo los muchos aceites vegetales; por ejemplo el aceite de oliva, a pesar de que su ácido graso predominante es el oleico (mono-insaturado), contiene 10-12% de ácido palmítico. Sin embargo una de las fuentes principales de ácido palmítico son los alimentos preparados.

Debido a su bajo coste de producción así como a sus propiedades de estabilidad y textura, el aceite de palma se utiliza a gran escala en la industria alimentaria para la elaboración de multitud de productos de bollería, pasteles, salsas, sopas, platos precocinados.

Elaeis guineensis, fruto de la palma aceitera. Fuente: Wikimedia Commons.

 

Ácido palmítico: posibles efectos sobre la salud

Por ser un componente relativamente abundante de la dieta habitual, resulta difícil evaluar los efectos sobre la salud del ácido palmítico. Una buena parte de los estudios epidemiológicos evalúan de forma global el efecto sobre la salud de los ácidos grasos saturados. La Organización Mundial de la Salud establece como cantidad recomendable del consumo de grasas en adultos un rango del 20-35% de la ingesta calórica total, limitando el aporte calórico de los ácidos grasos saturados a un máximo del 10%.

En general la limitación del consumo de ácidos grasos saturados se basa sobre todo en sus posibles efectos desfavorables sobre las enfermedades cardiovasculares, aunque los estudios más recientes tienden a minimizar los resultados previos. En todo caso, algunos estudios han mostrado que, comparado con otros aceites vegetales como el de oliva o girasol, el consumo de aceite de palma presenta un perfil lipídico (colesterol total y LDL) ligeramente menos favorable.

Respecto al riesgo de cáncer, hay multitud de estudios experimentales que sugieren una fuerte asociación entre una dieta rica en grasas y el riesgo de cáncer. Por otra parte se han realizado multitud de estudios epidemiológicos que han considerado dicha asociación; si bien algunos estudios indican que podría haber un posible riesgo, especialmente para las grasas saturadas, hay gran variabilidad de resultados. En las revisiones más recientes realizadas por expertos no se incluye la ingesta elevada de grasas (de ningún tipo) entre los factores nutricionales que pueden ser considerados como causa de cáncer.

Respecto al posible efecto del ácido palmítico en relación a la progresión de cáncer, los resultados de otros estudios experimentales son contradictorios. Por ejemplo, contrariamente al efecto de promoción de las metástasis observado en el trabajo objeto de este post, se ha observado que la ingesta de ácido palmítico puede reducir la progresión de tumores de mama, mieloma múltiple y cáncer de hígado.

Los mismos autores del artículo en cuestión mencionan que el efecto de la proteína CD36 puede deberse a otros mecanismos o funciones independientes de su actividad como receptor de membrana de ácidos grasos. Además, aunque parece que CD36 interacciona preferentemente con el ácido palmítico, es un receptor para ácidos grasos de cadena larga, y por tanto otros ácidos grasos podrían contribuir a explicar su efecto.

Fuente: Pixabay.com

¿Es posible establecer recomendaciones respecto al consumo de ácido palmítico?

En base a los resultados del estudio no es posible aún establecer ninguna recomendación específica sobre las grasas de la dieta como elemento de prevención de las metástasis. Teniendo en cuenta además el resto de evidencia científica disponible no es posible establecer ninguna recomendación específica sobre el consumo de ácido palmítico en la prevención o tratamiento del cáncer. En pacientes con cáncer avanzado cualquier recomendación dietética debe tener en cuenta una evaluación de su estado nutricional realizada por un profesional.

Sin embargo, de forma general, se reconoce que las directrices principales sobre nutrición en la prevención del cáncer y dieta saludable suponen una dieta con un consumo relativamente bajo de ácido palmítico. Entre estas recomendaciones se encuentran las siguientes:

  • Consumir menos de 500 gramos de carne roja por semana, con una mínima proporción de carnes procesadas. La grasa de las carnes, y especialmente la carne procesada, es una de las fuentes principales de ácido palmítico.
  • Limitar el consumo de grasas saturadas (el ácido palmítico es cuantitativamente el principal ácido graso saturado de la dieta) de forma que no superen el 10% del total de la ingesta calórica diaria, y substituirlas por grasas poli-insaturadas. Como la principal fuente de ácidos grasos poli-insaturados es el pescado; esto refuerza la recomendación anterior, que apunta a disminuir la carne como fuente de proteínas, grasas y vitaminas de origen animal.
  • Se recomienda un consumo elevado de fruta fresca y verdura, y a la vez una disminución de alimentos muy elaborados y con alta densidad calórica. Una de las principales fuentes de ácido palmítico son los alimentos de elaboración industrial, como muchos productos de bollería, pasteles, salsas, sopas, platos precocinados.

Antoni Agudo

Institut Català d’Oncologia

 

Bibliografía:

Pascual G, Avgustinova A, Mejetta S, Martín M, Castellanos A, Attolini CS, et al. Targeting metastasis-initiating cells through the fatty acid receptor CD36. Nature 2017;541(7635):41-45. (http://www.nature.com/nature/journal/v541/n7635/abs/nature20791.html)

Saadatian-Elahi M, Slimani N, Chajès V, Jenab M, Goudable J, Biessy C, et al. Plasma phospholipid fatty acid profiles and their association with Food intakes: results from a cross-sectional study within the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition. Am J Clin Nutr 2009;89(1):331-46.

Fattore E, Fanelli R. Palm oil and palmitic acid: a review on cardiovascular effects and carcinogenicity. Int J Food Sci Nutr 2013;64(5):648-59.

Joint FAO/WHO Expert Consultation on Fats and Fatty Acids in Human Nutrition. Interim Summary of Conclusions and Dietary Recommendations on Total Fat & Fatty Acids. WHO HQ, 2008, Geneva, Switzerland. (http://www.fao.org/ag/agn/nutrition/docs/Fats%20and%20Fatty%20Acids%20Summary.pdf).

World Cancer Research Fund International – Continuous Update Project. Cancer Prevention & Survival. CUP Summary Report, July 2016. (http://www.wcrf.org/sites/default/files/CUP-Summary-Report.pdf).

 

4 comentarios
  1. Isabel
    Isabel Dice:

    Muy interesante. Pero ¿quien pondra restricciones a la industria alimentaria?
    Los alimentos grasos con estas grasas son ademas mas baratos

  2. Silvia
    Silvia Dice:

    Muy interesante. Es importante remarcar que el consumo de alimentos preparados esta en aumento lo que puede contribuir a un exceso de ingesta de productos no deseables. Felicidades por este articulo.

  3. Elisenda
    Elisenda Dice:

    Muy interesante… Pero creo que es injusto que seamos, al final y casi en exclusiva, los consumidores los responsables de controlar la injesta de estos ácidos grasos saturados… Nosotros no tenemos porqué saber qué productos alimentarios llevan estas grasas, no todos somos nutricionistas ni sabemos leer las etiquetas (cuando éstas son claras…). A nivel guvernamental deberían proteger más la salud de las personas!! Me indigna este tema, lo siento… Los lineales de los supermercados están repletos de “productos alimentarios” o “productos comestibles” que es muy diferente a “alimentos”, entonces, o el consumidor de a pie se informa por su cuenta de lo que debe comer o no, o fácilmente se ve empujado a consumir estos productos que, además, muchos llevan etiquetas engañosas, con mensajes tipo “natural”, “sano”, “sin colesterol”, “sin azúcar”, “bajo en grasas”… Supongo que se nota que estoy enfadada… Enfadada con la indústria alimentaria, que se enriquece a costa de nuestra salud y con los políticos, que lo permiten!
    Hago un llamamiento desde aquí, como paciente oncológica que soy y que he hecho un cambio radical en mi alimentación, a comer “comida real”, ALIMENTOS en mayúsculas, la dieta mediterránea de verdad, no la de ahora que está americanizada…No hace falta hacer un máster en nutrición, basta con comprar alimentos frescos, sin etiqueta!! Vayamos más al mercado y, sin necesidad de leer etiquetas, nos estaremos alimentando infinitamente mejor que si compramos en los hipermercados…

  4. Antonio Agudo
    Antonio Agudo Dice:

    En general tiendo a estar de acuerdo con la mayoría de las opiniones de los comentarios anteriores. Por otra parte, la idea de priorizar el consumo de alimentos, , especialmente alimento frescos, y reducir el de productos elaborados está en línea con las recomendaciones nutricionales más ampliamente aceptadas, que además, deben ser siempre de carácter muy general.

    Sin embargo el espíritu de este blog (o al menos esa es mi visión personal) no consiste en ser demasiado prescriptivo en la formulación de recomendaciones, sino en explicar los resultados científicos relacionados con el cáncer de tal forma que, manteniendo el rigor científico, sean comprensibles para la población no experta en el tema.

    Personalmente me siento mucho más cómodo aportando el conocimiento disponible de forma accesible para que cada cual tome sus propias decisiones de manera informada que diciéndole a la gente lo que tiene que hacer.

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