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Hormonas y lactancia: ¿protegen contra el cáncer?

Si eres mujer, quizás te has preguntado alguna vez el papel de las hormonas en tu riesgo de cáncer. Puede que hayas escuchado mensajes contradictorios sobre los anticonceptivos hormonales y quieras saber realmente cuáles son sus riesgos y beneficios respecto al cáncer, así como de otras exposiciones hormonales como la lactancia o la terapia hormonal sustitutiva.

Aquí te presentamos lo que la ciencia dice al respeto.

 

Lactancia materna

 

La lactancia materna tiene muchos efectos beneficiosos, entre ellos, te puede proteger contra el cáncer de mama. Así que si puedes, y tienes hijos en período de lactancia,  es recomendable que les des el pecho.

 

Contra más tiempo se da el pecho, menos riesgo de cáncer de mama: el riesgo disminuye un 4% cada 12 meses de lactancia (se cuentan todos los periodos de lactancia, aunque no sean seguidos).

 

Se recomienda que los hijos reciban lactancia materna exclusiva (es decir, sin otro tipo de alimentos) durante 6 meses y, posteriormente, se puede combinar la lactancia con otro tipo de comida adecuada para el bebé.

 

El mecanismo biológico exacto de por qué se produce esta protección del cáncer de mama con la lactancia no se conoce del todo. Se cree que puede ser por modificaciones en la estructura de la mama, por una diferente exposición a hormonas (más prolactina y menos estrógenos), o por una disminución de determinados contaminantes ambientales que se eliminarían a través de la leche materna, aunque el potencial para provocar cáncer de estos compuestos está aún en estudio.

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Terapia hormonal sustitutiva

 

La terapia hormonal sustitutiva es un tratamiento con hormonas que se puede recomendar durante la menopausia para aliviar sus síntomas (sofocos de calor, sequedad vaginal, etc).

 

Si eres mujer en etapa menopáusica y has tenido estos síntomas, quizás te has planteado si deberías tomar terapia hormonal sustitutiva.

 

Sin embargo, el uso de este tipo de terapia puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, endometrio y ovario.

 

Por ello, es mejor evitar o limitar el uso de la terapia hormonal sustitutiva.

 

Además de cáncer, también se han asociado a un riesgo incrementado de enfermedades cardiovasculares.  Según los estudios, el riesgo de cáncer depende del tipo de terapia utilizada (estrógenos con o sin progesterona), aumenta tras unos años de uso, y disminuye progresivamente al acabar el tratamiento. Por ello, si la utilizas, lo mejor es tomarla durante el mínimo tiempo posible y a las dosis más bajas recomendadas para controlar los síntomas de la menopausia. Es importante que analices con tu médico los riesgos y beneficios de esta terapia y que decidas con él/ella cuál es la más apropiada para ti, en caso de que la necesites.

 

Anticonceptivos hormonales

 

Los anticonceptivos hormonales son preparaciones con hormonas como estrógenos y/o progestágenos que inhiben la ovulación. Su uso más común es para evitar un posible embarazo, aunque también se pueden utilizar con otras indicaciones, como por ejemplo para los síntomas de la endometriosis. Se presentan en diversos formatos: pastillas (“la píldora”), inyectables, anillos vaginales, parches, etc, que se pueden adaptar de forma diferente a tus necesidades.

Los anticonceptivos hormonales se han asociado a un pequeño riesgo de cáncer de mama, de cérvix y de hígado, pero también protegen contra el cáncer de endometrio y de ovario. Por ello, desde el punto de vista de prevención del cáncer no se puede realizar una recomendación firme, ya que tanto disminuyen como aumentan el riesgo de cáncer, aunque este riesgo sea muy bajo.

Igual que con la terapia hormonal sustitutiva, es importante que analices con tu médico los riesgos y beneficios según tu historia médica y que decidas con él/ella cuál es el método más apropiado para ti.

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En esta entrada nos hemos centrado en factores como la lactancia, la terapia hormonal sustitutiva y los anticonceptivos hormonales ya que son factores modificables, es decir que los podemos cambiar. Otros factores relacionados con las hormonas, como por ejemplo la edad de la primera regla o menopausia, los ciclos menstruales, o incluso el número de embarazos, son más difíciles de modificar y por ello no hemos entrado en detalles en esta entrada.

Recuerda que si te han quedado dudas o quieres proponer algún tema sobre la prevención del cáncer, lo puedes hacer a través del siguiente enlace.

 

Laura Costas

Institut Català d’Oncologia

 

Bibliografía

http://cancer-code-europe.iarc.fr/index.php/en/ecac-12-ways/breastfeeding

http://cancer-code-europe.iarc.fr/index.php/en/ecac-12-ways/pharmaceutical-drugs/questions/68-hormone-replacement-therapy

http://cancer-code-europe.iarc.fr/index.php/en/ecac-12-ways/pharmaceutical-drugs/questions/69-oral-contraceptives-increase-cancer

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