El cáncer de cuello uterino es el segundo cáncer más frecuente en las mujeres jóvenes a nivel mundial, sólo superado por el cáncer de mama. La causa de este cáncer es una infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH), que es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en nuestro medio.

 

Actualmente disponemos de dos vacunas frente al VPH que protegen frente a los tipos de VPH 16 y 18 y por tanto tienen el potencial de prevenir el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino.

 

 

¿Son seguras las vacunas frente al VPH?

 

Sí, las vacunas frente al VPH disponibles actualmente son seguras y eficaces.

 

Sin embargo las vacunas, como todos los medicamentos, pueden tener efectos adversos. Los efectos adversos más comunes en las personas que han recibido la vacuna frente al VPH son las molestias en el lugar de inyección (dolor, enrojecimiento, hinchazón) y el dolor de cabeza, que suelen ser leves y transitorios. En algunos casos puede aparecer febrícula o nauseas, pero esto pasa en pocos casos (menos de 1 de cada 10 personas que reciben la vacuna). Se han descrito casos aislados (muy raros) de reacciones adversas de mayor gravedad (como sería por ejemplo una reacción anafiláctica o una enfermedad neurológica) pero, sin lugar a dudas, el beneficio de recibir la vacuna y prevenir el cáncer de cuello uterino y otros cánceres supera con creces los potenciales riesgos.

 

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Fuente: https://pixabay.com/es/

 

¿Cómo sabemos que las vacunas frente al VPH son seguras?

 

Antes de comercializarse, las vacunas fueron sometidas a controles muy exhaustivos de seguridad en los ensayos clínicos. En estos ensayos clínicos, en los que participaron cerca de 60.000 mujeres y hombres, se constató el buen perfil de seguridad de las vacunas frente al VPH.

 

Ahora bien, en los ensayos clínicos sólo se incluye un número limitado de personas, y puede ser que no se detecten los efectos adversos muy raros (en este caso aquellos que ocurren con una frecuencia inferior a 1 por 10.000). Por eso las agencias reguladoras, las autoridades de salud pública y los fabricantes continúan monitorizando los efectos adversos de las vacunas después de su comercialización.

 

La gran mayoría de países desarrollados disponen de sistemas de vigilancia de medicamentos y vacunas. Estos sistemas reciben las notificaciones de sospechas de reacciones adversas por parte de los profesionales sanitarios o los pacientes, que posteriormente son evaluadas para determinar si existe o no una relación causal. Esto es muy importante ya que hay que tener en cuenta que las personas no vacunadas también enferman, por tanto no todas las enfermedades que aparecen en una persona vacunada son consecuencia de la vacuna, ya que a veces simplemente se trata de una relación temporal. Por ejemplo, en el Reino Unido una niña falleció horas después de recibir la vacuna frente al VPH, y la autopsia confirmó que la causa de la muerte fue un tumor maligno que invadía el corazón y los pulmones y que no había sido diagnosticado previamente.

 

Estos sistemas de vigilancia son muy útiles porque permiten identificar señales de alarma y proceder a un estudio específico y detallado si se considera necesario.

 

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Fuente: https://pixabay.com/es/

 

 

Hasta el momento todos los estudios específicos de seguimiento y verificación de la seguridad de la vacuna frente al VPH ratifican la ausencia de señales de alarma. Entre estos se incluyen varios estudios en los países nórdicos, los Estados Unidos o Francia, que han seguido varios centenares de miles de niñas, tanto vacunadas como no vacunadas, y han establecido que la frecuencia de determinadas enfermedades (autoinmunes, neurológicas o tromboembolismo venoso, entre otras) no es superior en las niñas que recibieron la vacuna.

 

Los datos del seguimiento post-comercialización de las vacunas bivalente y tetravalente confirman el perfil de seguridad observado en los ensayos clínicos.

 

Además, el Comité Consultivo Mundial Sobre Seguridad de las Vacunas de la Organización Mundial de la Salud ha estado revisando la evidencia en relación a la seguridad de estas vacunas desde su comercialización, y continúa afirmando que ambas vacunas tienen un perfil de seguridad alto.

 

En conclusión, después de 9 años de vacunación frente al VPH, con más de 175 millones de dosis distribuidas, no se han evidenciado problemas de seguridad con las vacunas frente al VPH y ambas vacunas continúan teniendo un excelente perfil de seguridad.

 

Maria Brotons

Unidad de Infecciones y Cáncer

Institut Català d’Oncologia

 

2 comentarios
  1. Ana
    Ana Dice:

    Gracias por aclarar este punto y por aportar datos concretos. Existe una leyenda negra en torno a estas vacunas que conviene desmentir con claridad y rigor. Como madre que ha decidido vacunar a su hija, agradezco la explicación.

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