Hay muchísimos mitos sobre el cáncer y sobre qué lo puede causar. Muchas veces nos llegan bulos en e-mails, mensajes de Whatsapp o en redes sociales como Facebook. Si el desodorante produce cáncer de mama o no es un tema bastante debatido desde hace años.

 

Pero… ¿qué tiene de cierto?

 

Lo que los estudios dicen sobre este tema es claro: un MITO…

 

Más adelante discutiremos las bases científicas que demuestran por qué no nos debemos preocupar por los desodorantes y sí por otros factores más importantes para el cáncer de mama, así que ¡sigue leyendo! 🙂

Los mensajes alarmistas que nos llegan sobre las causas del cáncer, en muchas ocasiones no están fundamentados en estudios científicos de calidad, sino que se basan en opiniones,  o incluso estudios puntuales o sacados fuera de contexto.

Estos mensajes pueden crear más alarma que mensajes sobre otros hábitos que hemos incorporado en nuestra vida como “normales”, y que está científicamente demostrado que son realmente perjudiciales…

Por ejemplo, el sobrepeso y la obesidad sí que son factores de riesgo claros de cáncer de mama (con muchos estudios que lo avalan), ya que las células del tejido graso producen hormonas sexuales que pueden promover la aparición del cáncer de mama, sobretodo en mujeres postmenopáusicas.

Mira en esta infografía el impacto de los desodorantes respecto al consumo de alcohol o a la obesidad en el cáncer de mama y juzga por ti mism@.

 

 

 

Los desodorantes, ¿cómo podrían producir cáncer?

 

La idea de que el cáncer de mama podría estar causado por desodorantes empezó con una cadena de email. En ésta se sugería que al bloquear la transpiración, los desodorantes harían que las toxinas se acumularan en los ganglios linfáticos de alrededor de la mama. Este argumento está un poco “cogido con pinzas”, ya que el tumor empieza en la mama y se extiende al ganglio, y no al revés.

 

Otras hipótesis se han basado principalmente en:

  1. el lugar anatómico donde aparece el cáncer de mama (cerca de la axila),
  2. los componentes de estos cosméticos, que generalmente son utilizados a diario en esta zona.  

 

 

Los componentes de los desodorantes que han causado preocupación son dos: los parabenos y el aluminio, básicamente por su capacidad de interactuar con el sistema endocrino (hormonal) en animales.

 

Sobre los parabenos…

Estos compuestos se añaden a los cosméticos para conservarlos, ya que evitan que crezcan microorganismos en los productos. La mayor parte de nuestra exposición a parabenos se produce a través de los cosméticos, aunque algunos alimentos también los pueden contener ya que se utilizan como aditivos alimentarios. Hay distintos tipos de parabenos y los que podrían tener propiedades hormonales son los de cadena más larga, mientras que los de cadena corta se consideran seguros. Desde 2014, los parabenos de cadena más larga ya están prohibidos en los cosméticos, incluidos desodorantes.

 

 Sobre el aluminio…

La mayor parte del aluminio que entra en nuestro organismo viene a través de la dieta. Se estima que ingerimos de 2 a 13 mg de aluminio cada día a través de la comida. En menor medida que la dieta, también nos podemos exponer al aluminio a través del agua que bebemos. Y finalmente también lo pueden llevar fármacos (como el hidróxido de aluminio per se, que se utiliza como antiácido), y componentes de las vacunas (la dosis máxima por vacuna en Europa es de1,25 mg). Por la piel, como en el caso de los desodorantes, el aluminio casi no penetra en el cuerpo; se calcula que sólo se absorbe un 0,012% del aluminio que se aplica. Por tanto, el aluminio que recibimos a través de los cosméticos es una parte muy pequeña de nuestra exposición a esta sustancia.

 

¿Qué dice la ciencia al respecto?

Por el momento, no se ha demostrado que estos componentes, parabenos y aluminio, sean carcinogénicos (es decir, que provoquen cáncer), ni mutagénicos (que causen mutaciones en el ADN) aunque están en continua evaluación.

Hay algunos estudios que han evaluado explícitamente la asociación de desodorante y cáncer de mama, y los resultados son muy tranquilizadores.

En una revisión sistemática (un estudio que evalúa varios estudios publicados sobre el tema) se vio que los estudios no encontraban ningún riesgo aumentado de cáncer de mama con los desodorantes o antitranspirantes. Sin embargo, hay pocos estudios en humanos y, como es habitual, se recomienda seguir investigando.

 

Finalmente decir que como este bulo nos llegan muchísimos, tanto relacionados con la prevención como con el tratamiento oncológico. Mientras que algunos son relativamente inocuos, otros pueden llegar a perjudicar gravemente nuestra salud, así que lo mejor para saber si son bulos o no es preguntarlo a un experto en oncología o a tu médico de referencia.

 

Laura Costas

Unidad de Infecciones y Cáncer

Institut Català d’Oncologia

 

 

Bibliografía 

http://www.cancerresearchuk.org/about-cancer/causes-of-cancer/cancer-controversies/cosmetics-and-toiletries#Cosmetics0

http://www.ocu.org/salud/cuidado-piel/noticias/parabenos-cosmeticos

http://ec.europa.eu/health/scientific_committees/docs/citizens_parabens_es.pdf

http://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/PDF/?uri=OJ:JOL_2014_107_R_0002&from=EN

http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/754.htm

 

 

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