Las desigualdades en salud

 

Existen grupos de población que tienen menos posibilidades de acceder a medidas esenciales para el cuidado de su salud, ya sea por motivos sociales, políticos o económicos, entre otros. A esta falta de equidad se le llama “desigualdad en salud”. En el contexto de la prevención del cáncer de cérvix (o de cuello uterino) las desigualdades implican que haya mujeres que por su menor posibilidad económica o social tengan menos acceso a los programas de prevención y, por lo tanto, enfermen y mueran más por cáncer de cuello uterino.

 

En principio toda mujer independientemente de su edad, nivel de educación, clase social, religión, etnia y país de procedencia debería tener las mismas posibilidades de vivir su vida de forma saludable sin tener que enfrentarse a la muerte por cáncer de cuello uterino.

 

Más aún, ahora que sabemos que es una enfermedad que tarda un promedio de más de 10 años en desarrollarse, y que es curable en alrededor del 90% de los casos si se trata en estadios precoces. La aparición del cáncer de cuello uterino está muy ligada a la presencia persistente de un virus llamado papiloma humano (VPH), que es un virus que se trasmite en las prácticas sexuales.

 

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Fuente: http://pixabay.com/es/

 

¿Estas desigualdades por cáncer de cuello uterino son evitables?

 

Hay varias medidas respaldadas por la evidencia científica que permiten evitar estas muertes por cáncer de cuello uterino, actuando en las distintas etapas de la relación entre el virus y la mujer, como:

 

  1. evitar la infección por el virus al vacunarse contra el VPH,
  2. realizar exámenes de detección precoz de lesiones en el cuello uterino (Citología y/o pruebas de detección de VPH),
  3. y mediante un diagnóstico y tratamiento precoz del cáncer.

 

La existencia de estas medidas de prevención y tratamiento contrasta con la realidad de muchos países, en los que la inmensa mayoría de mujeres no tienen acceso a ellas debido a que su sistema sanitario no garantiza la cobertura sanitaria universal (de toda la población). Esto quiere decir que los costes de la atención médica tienen que ser asumidos por las familias, y por lo tanto, el acceso de estas mujeres a la atención sanitaria se encuentra limitado por la capacidad de pago de sus familias, lo que acaba perjudicando principalmente a las familias con pocos recursos.

 

No sólo el tipo de sistema sanitario influye en el acceso a las medidas de prevención del cáncer, otros grupos de mujeres que tienen menor acceso son aquellas con:

 

  1. menor nivel de educación,
  2. menor clase social,
  3. aquellas que viven en áreas rurales
  4. y las mujeres de minorías étnicas.

 

En contraste, se ha visto que las mujeres que viven en países con programas organizados de prevención contra el cáncer de cuello uterino, es decir, programas donde se busca activa y organizadamente la participación de las mujeres garantizando la continuidad y gratuidad de la atención médica necesitada, tienen una mayor supervivencia. De esta forma se consigue que las mujeres con menos recursos económicos o de nivel educativo bajo tengan una supervivencia por cáncer de cuello uterino similar a la de las mujeres de clase social alta o de nivel educativo superior.

 

Entonces las desigualdades ¡sí son evitables! ¿Cómo? Con los programas organizados de prevención contra el cáncer de cuello uterino que abarcan todos los sectores de la población equitativamente.

 

Leslie Barrionuevo
Institut Català d’Oncologia

 

Referencias:

http://seer.cancer.gov/statfacts/html/cervix.html

http://www.cdc.gov/std/spanish/vph/STDFact-HPV-s.htm

http://www.cancer.gov/espanol/recursos/hojas-informativas/riesgo-causas/VPH-respuestas

http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdecuellouterino/guiadetallada/index

 

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