Este 31 de mayo es el Día Mundial Sin Tabaco y esta semana es la Semana Sin Humo. Por este motivo queremos contribuir desde Mejor Sin Cáncer dedicando nuestro post semanal al tabaco, ya que es la principal causa de cáncer en el mundo.

 

¿Por qué fumamos?

 

El inicio del consumo se produce habitualmente durante la adolescencia o preadolescencia. En los jóvenes existen diferentes factores que llevan a empezar este consumo, como son el deseo de nuevas experiencias, la presión social de los amigos, el deseo de parecer mayor, el fumar como un acto glamuroso o de rebeldía, entre otros.

 

Una vez iniciado el consumo esporádico rápidamente se convierte en un consumo habitual por la potente acción adictiva de la nicotina. La nicotina actúa principalmente sobre el sistema dopaminérgico cerebral (este es el sistema que regula las sensaciones de placer y recompensa y genera la necesidad del fumador de seguir fumando). En el consumo influyen diversos factores biológicos, sociales, ambientales y personales. El consumo de tabaco se acaba asociando a factores de contexto (p.ej. lugares concretos, toma de café), o psicológicos (p.ej. situaciones de estrés, ansiedad, tristeza, ocio, etc.), que pueden ser relevantes en las recaídas.

 

Foto: Jordi Gálvez.

 

Los efectos del tabaco

 

Actualmente es de sobras conocido que fumar es malo para la salud, aunque quizás es menos conocida la magnitud de este daño. No vamos a entrar en muchos detalles sobre los efectos negativos del tabaco. No pretendemos “sermonear”, pero queremos enumerar algunos de sus efectos:

 

  1. Fumar representa el mayor factor de riesgo de muerte prematura en el mundo, muy por delante de otros factores como el consumo de drogas ilícitas, el consumo de alcohol, los accidentes, las guerras u otros factores como la hipertensión, la obesidad, etc.
  2. Fumar produce cáncer, enfermedades coronarias y pulmonares, y otros más de 30 problemas de salud, como una mayor probabilidad de infecciones, diabetes, muerte súbita, infertilidad, impotencia sexual o daños en el feto de las mujeres embarazadas, entre otros.
  3. Los cigarrillos contienen al menos 69 sustancias carcinógenas y se sabe que el 80% de los casos de cáncer de pulmón están provocados por el tabaco. Asimismo, el 80-90% de los cánceres prevenibles de cabeza, cuello y garganta están relacionados con este consumo.

 

No hay ningún nivel de consumo que se considere seguro.

 

Así pues, fumar 10 o menos cigarrillos al día por ejemplo, está asociado a un incremento de cáncer de pulmón de 20 veces.

 

Muchos de estos efectos también pueden producirse por la exposición pasiva de los no fumadores al humo ambiental del tabaco. En el caso de los niños, la exposición pasiva al tabaco puede producir muerte súbita, bajo peso al nacer, infecciones del oído y problemas respiratorios. El 80% de niños que acuden al hospital por asma o problemas respiratorios están expuestos al humo ambiental del tabaco.

 

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Fuente: http://pixabay.com/es/

 

¿Quieres dejar de fumar?

 

Contestar afirmativamente a esta pregunta es un paso importante y no siempre fácil. Dejar de fumar es un proceso que transcurre por muchas etapas hasta conseguirlo definitivamente,

  1. desde el momento en que te planteas dejar de fumar,
  2. te preparas para ello,
  3. pasas a la acción
  4. y te mantienes sin fumar.

 

Dentro de este proceso se encuentran las recaídas. Las recaídas son frecuentes en las personas que intentan dejar de fumar.

 

Se estima que hasta que una persona deja de fumar definitivamente pasa por tres o más recaídas previas.

 

Ello no debe frustrarnos en exceso y evitar futuros intentos, al contrario, debemos pensar por qué ha sucedido para prevenirla e ir más preparados en futuros intentos.

 

Nunca es tarde para dejar de fumar.

 

Desde el primer momento en que dejamos de fumar el cuerpo se recupera progresivamente del daño producido por el tabaco, incluso cuando ya existen enfermedades relacionadas:

 

  • A partir de las 2 semanas sin fumar → mejora la función pulmonar.
  • Al año →  el riesgo de enfermedad coronaria se reduce a la mitad.
  • A los 5 años →  el riesgo de muchos tipos de cáncer disminuye a la mitad.

 

Cada uno tiene sus razones que le empujan y animan a empezar este proceso. En algunas personas una razón puede ser dar buen ejemplo y proteger a hijos y nietos, mejorar el rendimiento deportivo, mejorar enfermedades preexistentes, etc. Si fumas, hazte esta pregunta: ¿cuáles serían tus propios motivos para dejar de fumar?

 

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Fuente: http://pixabay.com/es/

 

 

 

¿Cómo puedo dejar de fumar?

 

La mejor opción es pedir ayuda a un profesional de la salud. Puede dejar de fumar sin ayuda, “a pelo”, pero se estima que de este modo menos de un 5% lo consigue…

 

Existen varios  tratamientos que han demostrado ser efectivos y que incrementan las posibilidades de éxito. Cuánto más intensiva sea la intervención (más tiempo de intervención, más seguimiento) más efectividad tendrá. Por otra parte, la efectividad es la misma independientemente de si la intervención es individual o en grupo.

 

Las intervenciones pueden ser de tipo 1) psicológico o 2) farmacológico, y la combinación de éstas aumenta las probabilidades de éxito.

 

  • Los tratamientos psicológicos se centran en abordajes de tipo conductual y motivacional, en los que por ejemplo se analizan las razones y barreras para dejar de fumar, se detectan situaciones de riesgo de caída, se entrenan técnicas de afrontamiento al estrés y a las ganas de fumar, autocontrol y relajación, se entrenan habilidades de prevención de recaídas, etc.

 

  • Los tratamientos farmacológicos aprobados con indicación para dejar de fumar son la terapia sustitutiva con nicotina (parches, chicles y comprimidos de nicotina), el bupropión y la vareniclina, estos dos últimos con receta y seguimiento médico.

 

 

¿Puedo probar otros métodos?

 

A través de los medios de comunicación se publicitan métodos muy variopintos para dejar de fumar. Sólo las intervenciones mencionadas anteriormente están aprobadas para dejar de fumar y han probado científicamente su eficacia, aunque hay otros métodos muy populares como la hipnosis o la acupuntura. En todo caso, es recomendable probar los métodos aprobados, y no sustituirlos por otros de muy dudosa utilidad como el láser, el reiki, la fitoterapia o la homeopatía.

 

Dejar de fumar es una de las mejores decisiones que puede tomar para su calidad de vida

 

Montse Ballbè 

Institut Català d’Oncologia

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